
La calidad de la catequesis de una comunidad también depende de los ministros ordenados que la atienden. Por eso no puede faltar una instrucción específica sobre el anuncio y la catequesis a lo largo del proceso de formación de los candidatos a las órdenes sagradas (cf. OT, n. 19). La adecuada formación de los futuros sacerdotes y diáconos permanentes en esta área se verá, pues reflejada en signos concretos: pasión por el anuncio del Evangelio, habilidad para catequizar a los fieles, capacidad de dialogar con la cultura, espíritu de discernimiento, voluntad de formar catequistas laicos y de colaborar con ellos, competencia para diseñar creativamente itinerarios de educación a la fe.
