
Desde el punto de vista de la experiencia religiosa, se percibe una gran variedad. Muchos jóvenes se ven impulsados hacia la búsqueda de sentido, la solidaridad y el compromiso social. Con frecuencia se muestran abiertos a prácticas religiosas y son sensibles a distintas espiritualidades. Con respecto a la experiencia eclesial, en esta fase de la vida, muchos que se alejan de la Iglesia o muestran su indiferencia o desconfianza frente a ella. Entre las causas que provocan esta situación hay que considerar la falta de testimonio, de credibilidad, y de apoyo espiritual y moral por parte de las familias, catequesis deficiente y una comunidad cristiana poco significativa. No obstante, también es cierto que muchos jóvenes participan activamente y con entusiasmo en la vida de la Iglesia, en sus experiencias misioneras y de servicio, y llevan una vida de oración auténtica e intensa.
